Incertidumbre.
¿Dónde estabas vos hace 2 años? No se si logras recordar. Pero yo si. Me acuerdo de todo. De dónde y de cómo estaba. De todo lo que había pasado hasta acá. A Diciembre. Y si hay algo que me acuerdo con claridad es ese “no sé qué” , que hasta entonces no habíamos sido capaces de ponerle nombre. El barco se nos empezaba a hundir y las dudas eran moneda corriente. Dos años después, me van a tener que disculpar, pero los sentires son los mismos. Solo hay una diferencia. A eso que no supimos cómo llamar en su momento, hoy podemos ponerle la bandera de la incertidumbre. Ese miedo a que el paso en falso nos deje otra vez sin nada. En la lona. Diciembre trajo, todo eso de nuevo acá. Y yo todavía lo veo a Papá, queriendo ganar una final eterna. Como la que quizás, nos enfrentemos el domingo. Porque tampoco sabemos lo que va a pasar. Como yo nunca lo supe hace 365 días multiplicados por dos. Y yo sé, yo sé que una cosa no es igual a la otra. Que no tienen nada que ver ambos sucesos. Pero en el cuerpo se sienten muy parecido. Papá y el respirador, a todo o nada. Diciembre. Diez y siete. La suerte o el destino que no dejo que saliéramos ganando en el marcador. Aunque juguemos el tiempo extra y hasta los penales. Argentina y Francia, a todo o nada. Donde ojalá, vos desde donde estés y yo acá. Festejemos. Lo que haya que festejar. Como vos me contaste un montón de veces y con los ojos brillosos que festejaste, en el 86’. La hazaña de tu ídolo futbolístico y de vida. Ese petizo de rulos, con la algarabía en las venas. Ojalá. Cueste lo que cueste. Como hace 2 años, no pudimos.
Ojalá, esta vez se
nos de.
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