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Mostrando entradas de julio, 2021

Espera.

De lunes a lunes. Con la ansiedad buscando los talones. No cesa. Y me acuerdo que pediste que te "prometa que...". Que como vos hay muchas. Que no me tengo que hacer drama. Que nunca más lo vuelva a hacer.  Y yo, no se. No se para donde correr. Mientras vos seguro no me mencionaste nunca en 7 días. Y yo, siempre espero. Casi como espero, que vuelvan. Los que nunca van a poder volver. Y vos, no se. 

Refugio.

Cuando los días pintan duros. Cuando no sale el sol. Cuando no sobra espacio. Cuando no hay tiempo. Cuando no podes.  Cuando andas a mil. Cuando no podes aparecer. Cuando extraño a Mamá. Cuando extraño a Papá. Vos. Igual. Sos. Refugio.

Mundo.

Derrumbándose. De a poco. A pedazos. Pero también, festejando. Lo vivido. Lo dolido. Lo caminado. Cada cual con su TRIP en el bocho, con su  X a resolver. Mundo ambivalente. Mundo que por un lado te da, y por el otro te quita. Este mundo que gira a toda hora y no para. Con su sol. Con su luna. Con sus mañas. Este mundo cayéndose como dice Nina. Este mundo y su gente. Capaz de matarte ante la mirada de 4 esquinas. De una puñalada. En el pecho. En el alma. En el corazón. Ayer, nos dolió. Nos dejó falopeados de pensamiento. Que la violencia invada. Pero después. Horas más tarde. Invada un solo grito. La unión en una frase: "el que no salta es un ingles". Me dispuse.  A juzgar en informes. Lo que en un futuro, quizás. Nos pueda salvar. O matar.

No a cualquiera.

Nunca pensé que fueras a fijarte en mi. En una charla sin fin con el fueguito como amigo, empezamos a hablar y me escuchaste. Arrancamos a hablar seguido, prácticamente todos los días.  Me acuerdo que me contabas de tus cosas, y yo de las mías. De las ausencias y de lo que estaba por venir. Me escuchabas, y me leías. Un montón. Acompañabas los años sensibles y las horas en constante aprendizaje en el laburo. Te enojaba que se hiciera la hora, en la que tenias que dejar de hablar. Por tu historia. No menos importante que la mía, pero que vos pusiste bajo llave y te comiste la contraseña del candado.  Aunque me dejaste un espacio para entrar. Me dejaste ver, que vos también habías tenido tus años malos, que a vos también te había tocado correr la coneja en mas de una oportunidad. Claro, que también recuerdo ese día que me agarraste con la herida abierta, te la mostré de cerca  y pude ver que me miraste como a un nene desorientado, buscando perdido a su mama entre una multit...