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Mostrando entradas de mayo, 2022

Censo.

Conté 60 días. Conté la cantidad de mates que me cebe. Conté las veces que me dijeron: “Todo va a estar bien”. Conté la cantidad de recitales a los que fui. Conté las canciones que me hicieron alborotar la existencia.   Conté las veces que no di más. Pero también las que nos levantamos.   Conté las todas las veces frustradas. Conté un par de billetes. Y las monedas. Porque no sabía si llegábamos.   Conté los “profe , te quiero”. Que los pibes tiran por ahí, con suerte y privilegio.   Conté las cuadras para llegar. Conté las fotos que tenemos con Mamá y Papá en esa caja vieja.   Conté todos los domingos, almorzando en la casa de los abuelos.   Conté los minutos de una vida entre otras vidas, alrededor del fuego.   Conté, todo.   Por qué uno, siempre cuenta. Conté, ayer, antes de ayer y hoy.   Lo que ojalá no cuente, son los días los soles y las lunas que están por venir. A esos, me parece, vamos a dejarlos que sucedan.

¡Dale, guacho !

Literal, guacho.  Que anda por ahí.  Sin los que fecundaron.  Asique dale, guacho. Dale guacho, que ahora si. Dale guacho, que tenemos que llegar a finde mes. Dale guacho, que se te viene la noche.  Dale guacho, que le salimo´ jugando a la vida. Dale guacho que otra vez, paso. Dale guacho, que todo pasa. Si, guacho. Todo pasa.  Dale guacho, que hoy juega Boca. En el barrio de la Ribera.  Dale guacho, que bailamo´una cumbita.  Dale guacho, una cancioncita más. Hasta el piso, guacho. Dale guacho, que viene el bondi.  Dale guacho, vamos pateando que hay tiempo. Dale guacho, vamos a jugar.  Dale guacho, que ya llegas. Dale. Dale guacho, que somos. Dale guacho, que estamos vivos.  Dale guacho, un poquito más.  Dale guacho, falta poco.  Para la primavera. 

Enganche.

Me hubiera gustado… clavarme las piedras de la calle de tierra del barrio, mientras le pegaba a la pelota sin parar. Y no en el pastito recién cortado, detrás del paredón.  tener que garronear un lápiz y no ir con la cartuchera llena de Faber Castell. seguir con el billete de dos mangos que hoy ya no existe, en la billetera. Y andar como si nada.  ponerme la misma pilcha de siempre. Sin importar la combinación de colores.  andar siempre en bondi y a pata.  tampoco sacarme dieces.  no tener nada de lo que tuve.  Por qué al fin y al cabo, uno siempre, se engancha de los privilegios.