Censo.
Conté 60 días. Conté la cantidad de mates que me cebe. Conté las veces que me dijeron: “Todo va a estar bien”. Conté la cantidad de recitales a los que fui. Conté las canciones que me hicieron alborotar la existencia. Conté las veces que no di más. Pero también las que nos levantamos. Conté las todas las veces frustradas. Conté un par de billetes. Y las monedas. Porque no sabía si llegábamos. Conté los “profe , te quiero”. Que los pibes tiran por ahí, con suerte y privilegio. Conté las cuadras para llegar. Conté las fotos que tenemos con Mamá y Papá en esa caja vieja. Conté todos los domingos, almorzando en la casa de los abuelos. Conté los minutos de una vida entre otras vidas, alrededor del fuego. Conté, todo. Por qué uno, siempre cuenta. Conté, ayer, antes de ayer y hoy. Lo que ojalá no cuente, son los días los soles y las lunas que están por venir. A esos, me parece, vamos a dejarlos que sucedan.