Orgullo.
Escribo esto viviendo el deja vu de aquellos meses donde el infortunio estaba al caer de nuevo. Donde otra vez, no sabíamos si se salía o no. Esta vez, sin esa incertidumbre brusca que busco darnos en los talones durante sesenta y tantos de días. Una etapa con el faltante sobre los hombros, pero con esa energía que dejaron. Esa similitud mágica al 2016. Que invita siempre a seguir creyendo que esto, por algún lado sigue siendo obra de ustedes. En la gente que alguna vez nos da una mano, creemos y lo seguimos manteniendo eso, por que no lo queremos perder. Y que alborozo, que esa mano haya sido de Papá. De un tipo que hablaba poco. Que poca opinión omitía sobre lo que uno hacia o dejaba de hacer. Pero, te cuento que te prestaba las orejas para escuchar con una humildad inalcanzable sobre lo que cada día acontecía en mi profesión. Aún así, siguió siempre sin chistar. Será por eso que con un veinte- veinte cargado de pantallas y sin saber lo que iba a venir en el camino, alzo la voz,...