Elogio a la espera.
Esta vez sin salas de por medio. Sin partes médicos que cambien el tinte de un día.
Esta vez sin forzar la paciencia. Sin obligar a que se quede , sin hacer alarde de ese maldita cultura del aguante, que siempre pareció un buen plan. Esta vez sin nada de eso como piedrita en el camino. Esta vez, la moneda en el aire cayo del otro lado. Después de haberle puesto la cara a esa lluvia en medio de la tormenta. Después de tener que sacarle el pie al acelerador del proceso. Después de haber juntado los escombros que nosotros mismos rompimos, para renovarnos. Después de que cada uno de los días transitados pesen tanto como un balde lleno de ladrillos. Después de que las ampollas en las manos dejen de doler. Tocá volver a esperar. Con actitud, amor y respeto. Con la convincente amabilidad que requiere el caso. Sabiendo también, que la vida a veces es como jugar al Tetris, si aceleras la ficha corres el riesgo de que caiga rápido pero en el lugar equivocado. Quizás ,si la dejas caer de a poco, las posibilidades de ubicarla en un buen lugar son mayores. Serenidad, templanza, entereza. Las fichas que caen justo cuando todo parece ponerse complicado. ¡Tranquilo, sumaste 1000 puntos!
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