Algo mejor, algo peor.
No es la primera vez que a mi querida cabeza se le plantean regresiones. Tampoco, es la primera, ni va a ser la última que una canción me haga juntar tantas partes de algo que termina siendo un todo. Nuestra cabeza, puede ser siempre nuestra propia guillotina, como dice Gustavo, pero esta vez actuó, como una máquina de platear escenarios que alguna vez vivimos. Fue en durante 2010, donde tocó vivir la primera lucha interna. De esas crisis totales donde el cuerpo pierde todos los días un poco la versión anterior, esa que el cuerpo mismo va dejando. Me di cuenta que me costaban los cambios. Que me costaba dejar, un lugar (seguro), para ir a otro que seducía ampliamente con el plan de transformación. Siempre escuché decir que el porvenir, ese futuro inmediato a la vuelta de la esquina, es para mejor. Que cambiar es eso, algo mejor y es también aprendizaje. En ese momento el costo era altísimo, pero no podía ser peor. Era eso. Un cambio. Darle otra forma a los días, aunque eso t...