Enganche.

Me hubiera gustado…

clavarme las piedras de la calle de tierra del barrio, mientras le pegaba a la pelota sin parar. Y no en el pastito recién cortado, detrás del paredón. 


tener que garronear un lápiz y no ir con la cartuchera llena de Faber Castell.


seguir con el billete de dos mangos que hoy ya no existe, en la billetera. Y andar como si nada. 


ponerme la misma pilcha de siempre. Sin importar la combinación de colores. 


andar siempre en bondi y a pata.


 tampoco sacarme dieces. 


no tener nada de lo que tuve. 


Por qué al fin y al cabo, uno siempre, se engancha de los privilegios. 

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