Nada.

casi siguiendo un instructivo,

uno abre la cama, entra, 

acomoda la almohada(a veces 

también el corazón) y se dispone 


a pensar, sin duda alguna de que alguien más 


lo está haciendo, en otro lugar, en otra cama, 


en otra historia, en otro mundo 


y piensa


y pienso


que a veces no tener muchas cosas, 


o no tener nada, empieza a jugar a favor 


y qué además, ya no hay nada que perder

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