Emergencia.

Ese cartel gigante en la puerta de la clínica. O del hospital. Ese de verde que retumba entrando por los ojos. Que sin hablar te dice, "acá estamos" por si a la vida, se le ocurre así, al pasar, jugarte una mala pasada. O simplemente asustarte un poquito. Seguramente entraste infinitas veces, con la seguridad de volver a salir. Quizás también, con el miedo no volver a verlos nunca mas. Ahí paran, están, y hacen todo lo que pueden, los que en una esas te salvan la vida. O no. Dudo, hoy. Que no haya más lugares, o más carteles verdes dando vuelta por ahí.  Y uno va siempre a esos lugares, cuando lo urgente es mantenerse a salvo. A ponerse una curita, o a conectarse al respirador. Lo que sea necesario, para no perderse. Ni perderlos. Va a los amigos. Va a los afectos que hacen bien. Va a la música. Va a la risa. Va ponerse las zapatillas y a correr, gastando toda la suela que sea necesaria. Va a sentarse en las escaleras, en el medio del bondi y esperar. Va a agarrar la mochila y subir la montaña. Que por suerte la vida es eso, más montaña que Disney. Va a pararse en el medio del patio. Va a jugar. Va a mojar el pan en el tuco de la Abuela. Y va, siempre. A buscar ese lugar que lo salva, de no caer en terapia intensiva. 

             ¿Y vos, donde vas, en caso de emergencia?

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