Parte de domingo.

La alarma que suena.

No hay peor resaca, que esa

que da tu ausencia.

Son las 11.

Cambio la yerba, después 

de la segunda pava.

Me pongo la misma ropa

de siempre. 

Salgo.

La pasta de los abuelos, y el domingo.

Vuelvo.

Pongo la radio, hago el aguante y ordeno

todo, menos la cabeza.

Salgo. De nuevo.

La bolsa de los mandados, siempre. 

El frío en los pies y la lluvia en la cara. 

Si, estoy vivo,  no alcanza. 

Entro de nuevo a casa.

Pongo la pava, por tercera vez en el día. 

Las tostadas, la manteca, el dulce. 

Todavía suena, el "después te hablo"

No aparece.

Yo escribo y vos.

Y vos siempre en linea. 






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